La fabricación de los ladrillos refractarios de aislamiento de baja conductividad térmica se basa en una combinación de tecnologías avanzadas. En cuanto a la selección de materiales, se utilizan corindón fundido de alta pureza y corindón tabular importado. El corindón fundido de alta pureza tiene una estructura cristalina densa, lo que le confiere una excelente resistencia térmica y química. El corindón tabular importado, por su parte, mejora la estabilidad térmica y la resistencia mecánica del material.
Además, se emplea la tecnología de adición de polvo ultrafino. La adición de polvo ultrafino llena los espacios entre las partículas de material, lo que aumenta la densidad del material y reduce la conductividad térmica. Por último, el proceso de sinterización precisa en horno de transporte a alta temperatura garantiza una reacción química completa y una estructura cristalina uniforme en el material, lo que mejora significativamente las propiedades del ladrillo refractario.
Los ladrillos refractarios de aislamiento de baja conductividad térmica tienen una alta refractariedad, pudiendo resistir temperaturas de hasta 1800°C. Esto los hace adecuados para su uso en hornos industriales que operan a altas temperaturas, como hornos de pirólisis de petróleo y hornos de cuchara de metalurgia.
La estabilidad térmica es una propiedad crucial de los ladrillos refractarios. Estos ladrillos pueden soportar cambios bruscos de temperatura sin sufrir fisuras o daños. Por ejemplo, en un ciclo de calentamiento y enfriamiento rápido, la tasa de pérdida de resistencia mecánica es inferior al 5%, lo que garantiza la estabilidad y la durabilidad del revestimiento del horno.
Las dimensiones de los ladrillos refractarios son precisas, con una tolerancia de ±0.5 mm. Esto no solo facilita la construcción del revestimiento del horno, sino que también reduce la cantidad de mortero refractario necesario. En comparación con los ladrillos convencionales, se puede ahorrar hasta un 15% de mortero refractario.
En los hornos de pirólisis de petróleo, la aplicación de estos ladrillos refractarios ha demostrado una mejora significativa en la eficiencia operativa. La vida útil del revestimiento del horno se ha extendido de 2 años a 3 años, lo que reduce los costos de mantenimiento y reemplazo. Además, la eficiencia energética se ha mejorado en un 10 - 15%, lo que significa un ahorro considerable en costos de energía.
En los hornos de cuchara de metalurgia, los ladrillos refractarios de baja conductividad térmica han mejorado la estabilidad del revestimiento del horno. La estabilidad térmica del horno se ha mejorado, lo que ha reducido la variación de temperatura en el horno y ha mejorado la calidad del metal fundido. Al mismo tiempo, la reducción de la conductividad térmica ha permitido un ahorro de energía del 12 - 18%.
Al seleccionar ladrillos refractarios para hornos industriales, los usuarios deben considerar factores como la temperatura operativa del horno, la atmósfera química y las condiciones de carga mecánica. Estos ladrillos refractarios de aislamiento de baja conductividad térmica son una opción ideal para la mayoría de los hornos industriales. Para obtener una mejor solución de ahorro de energía, se recomienda consultar a nuestros expertos técnicos.